ENERO, 2025. Durante los primeros días de la
pandemia, Manuel Martínez, médico especialista en enfermedades
broncorespiratorias, posteó en su página de facebook la "alta
posibilidad" de que el Covid 19, mayormente conocido entonces como
coronavirus, hubiera escapado del laboratorio de Wuhan en China.
"Fue una respuesta para mis contactos en facebook, quienes a diario
me pedían explicaciones. En un post mencioné, dado que se achacaba
su origen a los mercados callejeros de Wuhan, existe la 'casualidad'
de que cerca de ahí se encontraba el laboratorio epidemiológico. En
otras palabras, les expliqué que probablemente la carne de los
animales sacrificados en esos laboratorios, y por tanto ya
contaminada, había sido vendida ilegalmente en esos mercados",
refiere el doctor Martínez, "Esa posibilidad sería la más lógica a
manos de cualquier especialista".
Días después Martínez descubrió que facebook había censurado sus
posts. "Se me advirtió que estaba difundiendo información 'no
fundamentada', les respondí que soy especialista en epidemiología y
que la posibilidad de que el virus hubiera surgido espontáneamente
en los mercados de Wuhan era muy baja. Me respondieron de vuelta
diciéndome que la versión de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) no apoyaba esa tesis y por tanto mi cuenta sería suspendida 10
días, por lo que yo era un difusor de mentiras, me pusieron
banderita roja y dijeron que si volvía a difundir 'noticias falsas',
mi cuenta sería desactivada en forma permanente. Hablar con la
verdad, y con conocimiento de causa, pasó a ser asunto políticamente
incorrecto en facebook y en Instagram".
Lo que Martínez y muchos otros especialistas no sabían en ese
momento era que Instagram y facebook habían contratado a un ejército
de "expertos" cuyo supuesto objetivo era "equilibrar" la
información, es decir, impedir la difusión de toda información que
cuestionara o fuera distinta a la versión oficial; todo lo que
afirmaba la ONU en torno a la pandemia pasó a ser un dogma
inapelable, aun si ese organismo dijera una cosa y al día siguiente
se contradijera con la mayor desvergüenza.
Ese ejército de goebbelcitos de las redes sociales fue igualmente
contratado por la entonces twitter y por facebook, y su poder se
acrecentó tras lo ocurrido en Minneapolis con George Floyd: el tipo
había muerto por el abuso cometido por un policía blanco. ¿Qué el
alcalde y el gobernador de Minnesota son demócratas? ¡censuren eso!
¿Qué George Floyd tenía un historial de abuso de sustancias y
padecía problemas cardiacos? ¡nada qué ver con el abuso del policía
Derek Chauvin, todo era culpa del "privilegio blanco"!
Pero el poder de censura se aplicó a rajatabla desde antes de la
pandemia cuando The New York Post publicó la nota donde daba
cuenta de la laptop de Hunter Biden que no solo contenía
fotos comprometedoras del hijito del presidente sino información
acerca de la relación de papá Biden con el gobierno de Ucrania.
Menos de una hora después facebook "tumbó" el link de ese periódico,
acusándolo es estar difundiendo "propaganda del gobierno ruso",
obviamente sin aportar ninguna prueba.
Conocidos en Estados Unidos como fact-checkers, esos
cyberestalincitos quedaron a sueldo de la plataforma de Mark
Zuckerberg con acceso total incluso a las cuentas a las que se
necesita la autorización del dueño para poder visitarlas. La
plataforma se reserva ese derecho para combatir la pornografía
infantil pero al censurar toda opinión divergente a la de la OMS
fueron igualmente censurados. Tan criminal era difundir pornografía
infantil que cuestionar la versión oficial respecto a la mega
pandemia.
La censura volvió a imponerse en facebook tras la elección
presidencial del 2020. Luego de una "caída del sistema" en los
estados de Georgia y Pensilvania el día de los comicios se registró
un sospechoso "repunte" de votos que al final resultaría decisivo.
Pues bien, quien se atreviera a insinuar la posibilidad de un fraude
electoral inmediatamente era sancionado y se le advertía que a la
siguiente su cuenta sería desactivada.
Las redes sociales, con facebook al frente, censuraron toda
información que perjudicara al presidente Biden. Incluso la página
satírica web Daily Babylon fue "congelada" cuando posteó un
collage con las metidas de pata del mandatario, e hizo algo
similar cuando un usuario recopiló un video con escenas donde Biden
incomoda a varias mujeres, incluida una menor de edad.
Por supuesto que esas políticas tan estrictas de facebook hacia el
"discurso de odio" rara vez afectaban a las cuentas radicales, ya
fueran de grupos terroristas locales como Antifa o foráneos como
Hamas, ni tampoco contra grupos supremacistas negros. De hecho, la
cuenta de Black Lives Matter nunca fue "tumbada" pese a que varios
usuarios sugerían enviar a los blancos "a las cámaras de gas", ni
tampoco el claro antisemitismo de páginas simpatizantes de Hamas
donde con frecuencia aparece la frase "(el hombre del bigotito)
tenía razón".
Por cierto, mencionar a Hitler en facebook era motivo suficiente
para ganarse una sanción, incluso si el texto abordaba un ensayo
histórico. Pero no había problema alguno en mencionar a Mao, a
Stalin, a Pol Pot y a otros sátrapas surgidos del comunismo. incluso
cuando se les alaba. (fasenlinea encontró en facebook una
página pro estalinista que no mencionamos para no hacerle publicidad
donde celebraron el atentado contra Donald Trump y llamaron "heroico
camarada" al tirador. En otro post se revela una lista de
"celebridades reaccionarias que merecen el peor destino", entre
ellas Sylvester Stallone, Roy Schneider, Ted Nugent, Mel Gibson y
Mark Wahlberg. La página fue visitada antes de escribir este
artículo, señal de que para facebook, el desear la muerte a otro ser
humano por parte de estos grupos no representa un "discurso de
odio").
Pero tras la elección que garantizó el retorno de Donald Trump a la
presidencia, Mark Zuckererg cambió su discurso. No que antes no lo
haya hecho: hasta antes de la presidencia de Obama, Zuckerberg había
refrendado su compromiso con la libertad de expresión y se definió
como libertario. En los años siguientes actuó en sentido totalmente
opuesto.
Ahora resulta que Zuckerberg es un campeón de la libertad de
expresión, que él siempre ha estado a favor y refrenda lo que alguna
vez dijo, esto es, que facebook no puede ser árbitro de la verdad,
definitivamente sí el Ministerio de la Verdad del que hablaba George
Orwell.
En una entrevista reciente con el podcast de Joe Rogan,
Zuckerberg recordó que el gobierno norteamericano presionó a la
plataforma para "hundir sin dejar rastro" toda nota referente a la
laptop de Hunter Biden, y agregó que "hubo amenazas para que
no publicáramos absolutamente nada porque ello afectaría la campana
de (el entonces candidato) Joe Biden", y lo dijo con una naturalidad
espeluznante. ¿Cuál habría sido la reacción, por ejemplo, si en el
2018 el presidente Trump lo hubiera amenazado si no suprimía toda
nota que ligara su triunfo por la intervención de Vladimir Putin?
El hecho de que Zuckerbereg haya obedecido a los dictados de la
censura proveniente de la Casa Blanca lo excluye como el supuesto
campeón de la libertad de expresión que pretende ser. La censura
aplicada por los fact-checkers resultó en la destrucción de
la reputación de miles de investigadores, expertos y honestos en
epidemiología a quienes se "canceló" por decir la verdad y en a
muerte de miles de seres humanos quienes seguían las instrucciones
del "doctor" Fauci, recomendaciones contradictorias y rayanas en lo
criminal.
Ese fue el caso de. Dr. Jay Bhattacharya de la
Universidad de Stanford y sus colegas de Harvard y Oxford a quienes
de "canceló" por oponerse a los confinamientos forzados y en vez de
ello enfocarse en proteger a la gente mayor de edad y a la población
proclive a contraer el virus, ya fueran personas ya hospitalizadas o
con problemas broncorrespiratorios congénitos.
En ese mismo podcast con Joe Rogan, el
fundador de facebook pareciera contar esta historia y su supuesta
conversión como libertario como si él fuera coreponsable, que él
simplemente siguió órdenes y listo; en vez de protestar y denunciar
este ataque a la libertad de expresión por parte de un grupo de
burócratas.
Sin duda es positivo que Zuckerberg eche a la calle a
los fact-checkers, eso estalincitos a quienes también se
deberían fincar cargos penales. Falta ver si sus promesas de traer
de vuelta a facebook como un foro para compartir ideas y discutirlas
abiertamente que fue en el pasado se hacen realidad. Lo que no se
debe permitir es que termine impune por el daño que esa plataforma
ha provocado entre quienes su único pecado es no estar de acuerdo
con la "narrativa".
"Ahora soy un campeón de la libertad, demos vuelta a
la página" no debe aplicarse en el caso de Mark Zuckerberg. Decían
las abuelas que tan culpable es quien mata a la vaca como quien le
detiene la pata. Tan cierto entonces como lo es ahora, por más que
la estupidez woke insista en que no es cierto.