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Olviden a Trump: éste es el nuevo villano de la izquierda mundial
Hace tanto como una década este multimillonario era alabado por su compromiso con la ecología y las "mejores causas". Pero al unirse a la campaña de Trump ha pasado a ser un diablo con trinchete o, peor aún, el Goebbels del copetudo mandatario. Por fortuna, a este afroamericano, triunfador absoluto en su vida, el asunto no podría preocuparle menos
FEBRERO, 2025. "El futuro tiene nombre: Elon
Musk", tituló la revista Rolling Stone un artículo que
refería la "asombrosa y aleccionadora" historia de quien hoy es
considerado el hombre más rico del planeta tierra. Ese titular
resultó tan certero como el de una portada de
Jim
Morrison de esa revista en 1981: "Él es
sensacional, él es sexy y él ésta muerto".
Apenas unos años más tarde, ese "visionario" que la revista TIME
incluyó entre sus "personajes del año" y cuyas enseñanzas habían
adquirido estatus de gurú tipo Bill Gates, ha pasado a convertirse
en el nuevo apestado de la izquierda y de los medios de comunicación
en Estados Unidos. La admiración, por cierto, comenzó a
resquebrajarse cuando el magnate adquirió twitter y la convirtió en
X, y si bien la plataforma está aún lejos de ser un foro impecable
para la libertad de expresión, le fue arrancada a una izquierda que
hoy comienza a ver cómo su supremacía en la red comienza a
derrumbarse. Ello no había ocurrido si Musk no adquiriera la
plataforma... su primer pecado imperdonable.
Es curioso cómo este hombre, que hasta hace poco era aplaudido como
un férreo defensor contra el cambio climático al ser propietario de
Tesla, la empresa que produce automóviles eléctricos, hoy sea
considerado el monstruo que busca destruir la democracia
norteamericana Y con esa hipocresía que le es característica, desde
entonces la izquierda ha exigido que se "revise" el estatus
migratorio de Musk ante la sospecha que es un "inmigrante ilegal" y
por tanto sea deportado. Así es: esta vez no se trata de un
"dreamer" ni de alguien no requiere de papeles migratorios para
realizar su American Dream ni se le considera un votante
per secular seculorum de los demócratas.
Así es: el nuevo villano de la izquierda se llama Elon Musk.
Obviamente Donald Trump sigue siendo Hitler, un enemigo de la
democracia al que de todos modos Biden recibió en la Casa Blanca a
los pocos días de su triunfo rotundo. Sin embargo una vez que Musk
fue contratado por Trump para realizar una "limpia" en las finanzas
públicas, los demócratas utilizaron sus tradicionales tretas, entre
ellas el usar a varios jueces para que bloqueen o entorpezcan la
labor de Musk, sobre todo cuando el magnate de origen sudafricano
comenzó a indagar una dependencia llamada USAID, creada
originalmente para ofrecer una imagen de "buena voluntad" en el
mundo pero que en los años de Obama fue copada por los activistas
para promover basura woke alrededor del mundo.
Entre otras cosas, Musk encontró que USAID había financiado el envío
de 20 mil condones a los talibán en Afganistán, un megafestival
"trans" en Albania, una obra de teatro gay en Colombia y la
contratación de alrededor de 2 mil activistas para impartir cursos
de DEI (Diversidad, Equidad, Identidad) en por lo menos 50 países,
así como el financiamiento por parte de los abrumados contribuyentes
norteamericanos, de unas 300 ONGs, desde combate al cambio climático
hasta ridiculeces tales como hacer más "inclusivos" los circos y
eliminar los payasos "porque fueron concebidos para promover la
cultura blanca", y penas corporales a quien no utilice el "lenguaje
inclusivo", además de haber gastado 35 mil dólares en un "festival
inclusivo" en Hungría en el 2023.
USAID es otro más de esos barriles son fondo que tanto hemos
padecido en nuestros países, pero ahora que Elon Musk ha decidido
poner fin a ese brutal derroche de recursos, se ha convertido en el
nuevo demonio de los demócratas, incluso más aun que el mismo Donald
Trump, a quien en este momento su popularidad --65 por ciento el
último recuento, más alta incluso que la de Barack Obama al iniciar
su segundo periodo de gobierno-- lo hace inmune a cualquier ataque
por parte de los demócratas o su prensa lamebotas.
Entre las acusaciones de los demócratas sobresale una donde critican
que Trump haya dado tanto poder "a alguien que no fue electo por el
pueblo norteamericano". Vaya cosas: ningún político, legislador o
líder de opinión de ese partido objetó que el multimillonario George
Soros, a quien tampoco nadie eligió, fuera asiduo visitante de la
Casa Blanca junto con su hijo y que ambos presionaran al gobierno de
Joe Biden para promover las llamadas "políticas de identidad" y toda
la porquería woke que igualmente jamás ha sido sometida a votación
entre los senadores y los representantes.
Y por lo visto Tesla, empresa hasta hace poco venerada por la
izquierda, súbitamente ha perdido todas sus cualidades en defensa de
la ecología. La cantante Sheryl Crow difundió un video breve donde
se le ve "despidiendo" a su vehículo eléctrico Tesla. Igualmente la
prensa ha denunciado que Musk "ventajosamente" firmó un contrato con
el gobierno norteamericano que orotgaba facilidades fiscales a
Tesla. Por supuesto que esa proplada por Rachel Maddow, periodista
títere que trabaja en la MSNBC, "olvidó" mencionar que ese contrato
fue realizado con el gobierno de Joe Biden. (Esa prensa ya ha
comenzado a acusar de Trump por la inflación, la misma que durante
los años de Biden "era un regalo disfrazado de malas noticias", como
apuntó en el 2022 un editorial de The Washington Post. Por
fortuna, la opinión pública ya no es tan estúpida ni manipulable
como suponen esos medios).
¿Logrará Elon Musk "limpiar" todo el cochinero que Joe Biden heredó
al gobierno norteamericano? Es una labor titánica y quizá tome más
de cuatro años. Pero algo que incluso quienes no votaron por Trump
el pasado noviembre han tenido que reconocer, es que un triunfo de
Kamala Harris habría representado una dosis mortal de veneno para
Estados Unidos. Y algo más que con frecuencia se olvida respecto a
Trump: también evitó que Hillary Clinton llegara a la presidencia en
el 2016. La historia se lo reconocerá con el tiempo.
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