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Lo que te ocurrió no será en vano, Charlie Kirk

Para la izquierda, fue un "intolerante" pese a que debatía públicamente con sus rivales políticos, incluido el gobernador de California. Brillante, de aguda inteligencia y en sus inicios un conservador anti Trump, Charlie Kirk será recordado como uno de los grandes. El mozalbete que activó el gatillo que le quitó la vida logrará un efecto contrario al que deseaba: fortalecer aún más el valladar contra una izquierda norteamericana enloquecida y fuera de sí

SEPTIEMBRE, 2024. Los conservadores en Estados Unidos están condenados por los medios de comunicación a ser siempre culpables de todo lo que les pase. Por ello la reacción que la prensa norteamericana demostró al conocerse el asesinato del conocido vloguero y polemista Charlie Kirk fue emplear el estúpido argumento de que quien le disparó "fue alguien que estaba celebrando su visita al campus", según dijo un "analista" de MSNBC y muchos más saturaron las redes sociales con frases como "se lo tenía bien merecido", "su muerte es consecuencia de sus propias ideas" y otro más publicó en Bluesky --plataforma que fue acaparada por la izquierda radical una vez que Elon Musk adquirió twitter-- y alguien más comentó "ahora sí mataron a Hitler", esto en alusión a un video viral donde una chica liberal viaja al pasado para asesinar al hombre del bigotito y descubre que sus ideas son idénticas a las que defiende la izquierda norteamericana).

Y esta marabunta dice ser la tolerante en la sociedad norteamericana. Charlie Kirk fue asesinado por la intolerancia y por una corriente política que emplea a la violencia como recurso cuando se ha perdido la batalla en el terreno de las ideas. Marx dijo que la violencia era la gran partera de la historia. Sus seguidores y fanáticos han insistido desde entonces que no olvidemos esas palabras.

Un fascista es aquél que manda silenciar para siempre a quien considera incómodo y quien busca desarmar con amenazas toda oposición para implantar el totalitarismo en una sociedad. Charlie Kirk era experto en debatir con esa gentuza; circulan en la red cientos de cortos donde Kirk ridiculiza y expone lo contradictorio de sus argumentos a cientos de jóvenes idiotizados e indoctrinados de la porquería que sus maestros han imbuido en sus cabecitas. En ninguno de esos videos Charlie Kirk utiliza términos racistas, ni se burla de las minorías raciales ni sostiene que todos quienes no sean de piel blanca deben ser echados del país. Sin embargo, de eso es lo que la izquierda norteamericana lo ha acusado desde siempre.

"Así es como reacciona la izquierda cuando se le acaban los argumentos", ironizaba Kirk cada vez ganaba una polémica y el perdedor (o la perdedora: las mujeres parecen ser las más influidas de pendejismo woke) respondía con insultos y mentadas. Lo que le ocurrió a Kirk el pasado martes 10 de septiembre en un campus universitario de Utah le dio la razón, aun a costa de su propia vida.

Los fascistas y los intolerantes de Estados Unidos se encuentran en el espectro de la izquierda. Es la izquierda la que cierra todos los medios de comunicación a quienes opinan distinto; es la izquierda del programa "feminista" The View la que en un año invitó a 104 personalidades de tendencia izquierdista y ni una sola de tendencia conservadora (aunque una vez les salió el éste por la tirata cuando Arnold Schwarzenegger agradeció las oportunidades que le dio su país por ser un "inmigrante legal", algo que chocó con la opinión generalizada de sus conductoras).

Asimismo son las ideas de izquierda las que llevaron a un tipejo a asesinar niños inocentes cuando se celebraba una misa en Minneapolis; fueron jueces de izquierda los que dejaron libre 18 veces y sin pagar fianza a un monstruo que más tarde asesinó a Irina Zarustka, una inmigrante ucraniana que huía de la guerra civil en su país (y por cierto ¿dónde está la indignación de quienes en Estados Unidos lloran por el pueblo ucraniano al que tanto dicen amar y defender?)

Es la izquierda totalitaria --suena a pleonasmo-- la que quiere imponer nuevos pronombres al resto de la sociedad, la que obliga a ver franquicias legendarias del cine transformadas en excremento de inclusión forzada; es la izquierda la que ha llevado a la prohibición de libros "inapropiados", a sacar del aire canciones con letras "problemáticas", la que está forzando a menores de edad a cuestionar su sexualidad, la que siembra el odio y el desprecio y posterior aniquilación ante quienes opinan diferente; es la izquierda la que ve el color de piel como barómetro de excelencia o rechazo, mucho más que el mérito de la persona.

Es la izquierda la que busca destruir la herencia cultural de nuestros países para sustituirla por un mazacote de marxismo y feminismo radical donde los conceptos de estética y belleza deben ser abolidos lo que implica, naturalmente, la eliminación física de quienes los defienden, como fue el caso de Charlie Kirk.

Es la izquierda la que sabotea el ingreso de polemistas como Charlie Kirk en los campus --de hecho, Kirk jamás fue invitado a MIT, a Harvard, a la Texas A&M y mucho menos a Berkeley-- y la que amenaza con la expulsión a los alumnos que asisten a las conferencias de vlogueros como Ben Shapiro, Candace Owens --con ella no se aplica el hecho que sea una afroamericana, por cierto-- la que insulta y escupe a los analistas Dave Rubin o a Matt Walsh y les impide la entrada a las universidades.

Es la izquierda la que hace sonar las alarmas de incendio en los campus cuando asisten conferencistas conservadores, la que amenaza con colocar bombas donde se efectúan las presentaciones y la que agrede a los asistentes. Es el recurso del desesperado, del que ve que sus fantasías terminan estrellándose con la lógica y con la realidad. Son, como atinadamente refirió el psicólogo canadiense Jordan Petterson, "seres que responden violentamente ante el temor de enfrentar la realidad de sus existencias".

A estas alturas, los intolerantes del espectro están plenamente identificados. Pero sabemos también que es una práctica de la izquierda, un proyeccionismo donde se acusa al contrario de las propias intenciones. De hecho Samuel Alinsky, a quien Obama ha dicho tomó de "inspiración", fue claro en este propósito: "acusa a tu enemigo de estar promoviendo aquello que tu mismo promueves".

A diferencia de esa izquierda que rechaza todo diálogo y toda polémica, Charlie Kirk nunca rehuyó la confrontación de ideas, y eso no es precisamente lo que distingue a alguien que busca el divisionismo el rencor y el odio. Por ello el atentado en su contra lo es también contra la libertad de expresión, de debatir, de llegar a acuerdos sin necesidad de imponerte mediante la violencia y el ataque físico.

Paradójicamente, el discurso de Charlie Kirk era idéntico al de Martin Luther King, el de una sociedad donde el color de piel no debe imponerse sobre el hecho de que todos los norteamericanos poseen los mismos derechos y así prosperar en la misma sociedad.

El 19 de agosto de 1936, a pocos días de iniciada la guerra civil, el poeta Federico García Lorca fue sacado de su domicilio en la madrugada y asesinado arteramente. Este inexcusable crimen ha sido llevado al cine infinidad de veces, se han publicado cientos de libros al respecto y hasta se han impreso novelas a la que se agregaron episodios ficticios que exhaltan su figura, y hasta Hollywood ha rendido homenaje a este poeta granadino.

Pero no esperemos siquiera una serie en Netflix en honor a Charlie Kirk. A diferencia de García Lorca (por lo demás un magnífico poeta y alguien que, insistimos, su ejecución fue un acto aberrante), Charlie Kirk no era hombre de izquierdas, por ello no veremos una sola producción, sean documentales o películas, para preservar su memoria.

Sin embargo, sabemos que la muerte de Charlie Kirk no será en vano, sobre todo entre millones de jóvenes que comienzan a despertar de la pesadilla woke. Cuando James Earl Jones apretó el gatillo y arrebató la vida a Martin Luther King, lejos de acabar con sus ideas, las impulsó todavía más. Eso mismo sucederá con Charlie Kirk. Su asesinato ha generado el repudio hacia esas ideas que se busca implantar a un país cuyos conceptos, desde su misma Carta Magna, son antitotalitaristas.

La batalla cultural en ese país amenaza con agudizarse los próximos meses, pero los enemigos de la libertad tienen perdido el conflicto. Lo veremos en los meses venideros. Charlie Kirk no habrá muerto en vano.

NOTA AL CALCE: Al momento de subir este artículo, se reveló la identidad del sujeto que disparó a Charlie Kirk: se trata de Tyler Robinson, un mozalbete de 22 años llevado ante la justicia por su propio padre luego de ver las imágenes que se le tomaron en el campus. Un imbécil que arruinó su vida por un odio enfermizo, desproporcionado, hacia alguien a quien con  toda certeza nunca conoció en persona, jamás lo trató y a quien arrebató la vida simplemente por pensar distinto a él... es decir, por pensar racionalmente.

 

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